miércoles, 7 de octubre de 2009

Triduo en Honor de Nuestra Señora del Pilar.




Sabado 10 de octubre de 2009.

03:00 p.m. Rosario.

Domingo 11 de octubre de 2009.

12 Hrs. Misa de la Cofradía de Nuestra Señora del Pilar.

Lunes 12 de octubre de 2009.

07:00 a.m. Mañanitas a Nuestra Señora del Pilar con el mariachi : Diamante México.

09:00 a.m. Kermés.

12:00 Misa Solemne a Nuestra Señora del Pilar

03:00 Rosario.

05:00 p.m. Hora Santa.



Templo de la Enseñanza, Donceles 102 entre Brasíl y Argentina.
Centro Histórico, Ciudad de México.
tel: 5702-1843.



Nuestra Señora del Santo Rosario.


Su fiesta fue instituida por el Papa san Pío V el 7 de Octubre, aniversario de la victoria obtenida por los cristianos en la Batalla naval de Lepanto (1571), atribuida a la Madre de Dios, invocada por la oración del rosario. La celebración de este día es una invitación para todos a meditar los misterios de Cristo, en compañía de la Virgen María, que estuvo asociada de un modo especialísimo a la encarnación, la pasión y la gloria de la resurrección del Hijo de Dios.

Historia del Rosario
Desde el principio de la Iglesia, los cristianos rezan los salmos como lo hacen los judíos.
Mas tarde, en muchos de los monasterios se rezan los 150 salmos cada día. Los laicos devotos no podían rezar tanto pero querían según sus posibilidades imitar a los monjes. Ya en el siglo IX había en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, en vez de los salmos, las Ave Marias. Los misioneros de Irlanda mas tarde propagaron la costumbre en Europa y hubieron varios desarrollos con el tiempo.

Santo Domingo busca las ovejas perdidas

La Madre de Dios, en persona, le enseñó a Sto. Domingo a rezar el rosario en el año 1208 y le dijo que propagara esta devoción y la utilizara como arma poderosa en contra de los enemigos de la Fe.

Domingo de Guzmán era un santo sacerdote español que fue al sur de Francia para convertir a los que se habían apartado de la Iglesia por la herejía albingense. Esta enseña que existen dos dioses, uno del bien y otro del mal. El bueno creó todo lo espiritual. El malo, todo lo material. Como consecuencia, para los albingenses, todo lo material es malo. El cuerpo es material; por tanto, el cuerpo es malo. Jesús tuvo un cuerpo, por consiguiente, Jesús no es Dios.

También negaban los sacramentos y la verdad de que María es la Madre de Dios. Se rehusaban a reconocer al Papa y establecieron sus propias normas y creencias. Durante años los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe, que trataron de convertirlos, pero sin mucho éxito. También habían factores políticos envueltos.

Domingo trabajó por años en medio de estos desventurados. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero, muy a menudo, por temor a ser ridiculizados y a pasar trabajos, los convertidos se daban por vencidos. Domingo dio inicio a una orden religiosa para las mujeres jóvenes convertidas. Su convento se encontraba en Prouille, junto a una capilla dedicada a la Santísima Virgen. Fue en esta capilla en donde Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues sentía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen acude en ayuda de Santo Domingo de Guzmán

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

Domingo salió de allí lleno de celo, con el rosario en la mano. Efectivamente, lo predicó, y con gran éxito por que muchos albingenses volvieron a la fe católica.

Lamentablemente la situación entre albingences y cristianos estaba además vinculada con la política, lo cual hizo que la cosa llegase a la guerra. Simón de Montfort, el dirigente del ejército cristiano y a la vez amigo de Domingo, hizo que éste enseñara a las tropas a rezar el rosario. Lo rezaron con gran devoción antes de su batalla más importante en Muret. De Montfort consideró que su victoria había sido un verdadero milagro y el resultado del rosario. Como signo de gratitud, De Montfort construyó la primera capilla a Nuestra Señora del Rosario.


Las promesas de la Virgen a los que recen el rosario

Un creciente número de hombres se unió a la obra apostólica de Domingo y, con la aprobación del Santo Padre, Domingo formó la Orden de Predicadores (mas conocidos como Dominicos). Con gran celo predicaban, enseñaban y los frutos de conversión crecían. A medida que la orden crecía, se extendieron a diferentes países como misioneros para la gloria de Dios y de la Virgen.

El rosario se mantuvo como la oración predilecta durante casi dos siglos. Cuando la devoción empezó a disminuir, la Virgen se apareció a Alano de la Rupe y le dijo que reviviera dicha devoción. La Virgen le dijo también que se necesitarían volúmenes inmensos para registrar todos los milagros logrados por medio del rosario y reiteró las promesas dadas a Sto. Domingo referentes al rosario.

Promesas de Nuestra Señora, Reina del Rosario, tomadas de los escritos del Beato Alano:

1. Quien rece constantemente mi Rosario, recibirá cualquier gracia que me pida.
2. Prometo mi especialísima protección y grandes beneficios a los que devotamente recen mi Rosario.
3. El Rosario es el escudo contra el infierno, destruye el vicio, libra de los pecados y abate las herejías.
4. El Rosario hace germinar las virtudes para que las almas consigan la misericordia divina. Sustituye en el corazón de los hombres el amor del mundo con el amor de Dios y los eleva a desear las cosas celestiales y eternas.
5. El alma que se me encomiende por el Rosario no perecerá.
6. El que con devoción rece mi Rosario, considerando sus sagrados misterios, no se verá oprimido por la desgracia, ni morirá de muerte desgraciada, se convertirá si es pecador, perseverará en gracia si es justo y, en todo caso será admitido a la vida eterna.
7. Los verdaderos devotos de mi Rosario no morirán sin los Sacramentos.
8. Todos los que rezan mi Rosario tendrán en vida y en muerte la luz y la plenitud de la gracia y serán partícipes de los méritos bienaventurados.
9. Libraré bien pronto del Purgatorio a las almas devotas a mi Rosario.
10. Los hijos de mi Rosario gozarán en el cielo de una gloria singular.
11. Todo cuanto se pida por medio del Rosario se alcanzará prontamente.
12. Socorreré en sus necesidades a los que propaguen mi Rosario.
13. He solicitado a mi Hijo la gracia de que todos los cofrades y devotos tengan en vida y en muerte como hermanos a todos los bienaventurados de la corte celestial.
14. Los que rezan Rosario son todos hijos míos muy amados y hermanos de mi Unigénito Jesús.
15. La devoción al Santo rosario es una señal manifiesta de predestinación de gloria.


La Virgen del Rosario: ¡Vencedora de las batallas!

Europa y con ella toda la cristiandad estaba en grave peligro de extinción. Sabemos, por las promesas de Jesucristo, que eso no puede ocurrir pero, humanamente, no había solución para la amenaza del Islam. Los Musulmanes se proponían hacer desaparecer, a punta de espada, el cristianismo. Ya habían tomado Tierra Santa, Constantinopla, Grecia, Albania, África del Norte y España. En esas extensas regiones el cristianismo era perseguido, y muchos mártires derramaron su sangre, muchas diócesis desaparecieron completamente. Después de 700 años de lucha por la reconquista, España y Portugal pudieron librarse del dominio musulmán. Esa lucha comenzó a los pies de la Virgen de Covadonga y culminó con la conquista de Granada, cuando los reyes católicos, Fernando e Isabel, pudieron definitivamente expulsar a los moros de la península en el 1492. ¡La importancia de esta victoria es incalculable ya que en ese mismo año ocurre el descubrimiento de América y la fe se comienza a propagar en el nuevo continente!

La batalla de Lepanto >>>
En la época del Papa Pío V (1566 - 1572), los musulmanes controlaban el Mar Mediterráneo y preparaban la invasión de la Europa cristiana. Los reyes católicos de Europa estaban divididos y parecían no darse cuenta del peligro inminente. El Papa pidió ayuda pero se le hizo poco caso. El 17 de septiembre de 1569 pidió que se rezase el Santo Rosario. Por fin en 1571 se estableció una liga para la defensa de Europa. El 7 de octubre de 1571se encontraron las flotas cristianas y musulmanas en el Golfo de Corinto, cerca de la ciudad griega de Lepanto. La flota cristiana, compuesta de soldados de los Estados Papales, de Venecia, Génova y España y comandada por Don Juan de Austria, entró en batalla contra un enemigo muy superior en tamaño. Se jugaba el todo por el todo. Antes del ataque, las tropas cristianas rezaron el santo rosario con devoción. La batalla de Lepanto duró hasta altas horas de la tarde pero, al final, los cristianos resultaron victoriosos.

En Roma, el Papa se hallaba recitando el rosario en tanto se había logrado la decisiva y milagrosa victoria para los cristianos. El poder de los turcos en el mar se había disuelto para siempre. El Papa salió de su capilla y, guiado por una inspiración, anunció con mucha calma que la Santísima Virgen había otorgado la victoria. Semanas mas tarde llegó el mensaje de la victoria de parte de Don Juan, quién. desde un principio, le atribuyó el triunfo de su flota a la poderosa intercesión de Nuestra Señora del Rosario. Agradecido con Nuestra Madre, el Papa Pío V instituyó la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias y agregó a las Letanía de la Santísima Virgen el título de "Auxilio de los Cristianos". Más adelante, el Papa Gregorio III cambió la fiesta a la Nuestra Señora del Rosario.

Los turcos seguían siendo poderosos en tierra y, en el siglo siguiente, invadieron a Europa desde el Este y, después de tomar enormes territorios, sitiaron a Viena, capital de Austria. Una vez mas, las tropas enemigas eran muy superiores. Si conquistaban la ciudad toda Europa se hacia muy vulnerable. El emperador puso su esperanza en Nuestra Señora del Rosario. Hubo gran lucha y derramamiento de sangre y la ciudad parecía perdida. El alivio llegó el día de la fiesta del Santo Nombre de María, 12 de septiembre, de 1683, cuando el rey de Polonia, conduciendo un ejército de rescate, derrotó a los turcos.

La batalla de Temesvar
El Príncipe Eugenio de Saboya derrotó en Temesvar (en la Rumania moderna) a un ejercito turco dos veces mas grande que el suyo, el 5 de agosto de 1716, que en aquel entonces era la fiesta de Nuestra Señora de las Nieves. El Papa Clemente XI atribuyó esta victoria a la devoción manifestada a Nuestra Señora del Rosario. En acción de gracias, mandó que la fiesta del Santo Rosario fuera celebrada por la Iglesia universal.


Excelencia del Rosario

A lo largo de los siglos los Papas han fomentado la pía devoción del rezo del rosario y le han otorgado indulgencias.

Dijo Nuestro Señor: "Donde dos o tres estén reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos" (Mt 18:20). El rosario en familia es algo maravilloso. Es un modo práctico de fortalecer la unidad de la vida familiar. Es una oración al alcance de todos. Los Papas, especialmente los más recientes, han hecho gran énfasis sobre la importancia del rosario en familia.

El Papa dominico, San Pío V (1566 - 1572) dio el encargo a su congregación de propagar el santo rosario. Muchos Papas han sido grandes devotos del rosario y lo han propagado con profunda convicción y confianza.

Su Santidad León XIII escribió doce encíclicas referentes al rosario. Insistió en el rezo del rosario en familia, consagró el mes de octubre al rosario e insertó el título de "Reina del Santísimo Rosario" en la Letanía de la Virgen. Por todo esto mereció el título de "El Papa del Rosario"

Todos los Papas del siglo XX han sido muy devotos del Santo Rosario.

Su Santidad Juan Pablo II nos insiste en el rezo del Santo Rosario. Recen en familia, en grupos. Recen en privado. Inviten a todos a rezar. No tengan miedo de compartir la fe. Nada mas importante. El mundo está en crisis. Nuestras fuerzas humanas no son suficientes. La victoria vendrá una vez mas por la Virgen María. Es la victoria de su Hijo, el Señor Rey del Universo: Jesucristo.

Un gran apóstol del rosario en familia es el Padre Patrick Peyton, quién llevó a cabo los primeros planes para que se hiciera una cruzada a nivel mundial del rosario en familia en el Holy Cross College, Washington D.C., en enero de 1942. Hizo esta cruzada en acción de gracias a María Santísima por la restauración de su salud. De una forma maravillosa la cruzada se propagó por todo el mundo con el lema: "La familia que reza unida, permanece unida".

Recomendado por la Virgen en diversas apariciones
A la Virgen María le encanta el rosario. Es la oración de los sencillos y de los grandes. Es tan simple, que está al alcance de todos; se puede rezar en cualquier parte y a cualquier hora. El rosario honra a Dios y a la Santísima Virgen de un modo especial. La Virgen llevaba un rosario en la mano cuando se le apareció a Bernardita en Lourdes.Cuando se les apareció a los tres pastorcitos en Fátima, también tenía un rosario. Fue en Fátima donde ella misma se identificó con el título de "La Señora del Rosario".



viernes, 2 de octubre de 2009

Rosario Viviente 2009, Año Sacerdotal.























El Papa Benedicto XVI declaró el pasado 19 de junio, en la Basílica de San Pedro, un Año Sacerdotal con motivo del 150 aniversario de la muerte de San Juan María Vianey, "Para favorecer esta tendencia de los sacerdotes a la perfección espiritual de la que depende sobre todo la eficacia de su ministerio” (S.S. Benedicto XVI, 16 de marzo de 2009).
Por ello, este año, en comunión con el Santo Padre y el Cardenal Norberto Rivera Carrera, los laicos de la Arquidiócesis de México, nos reuniremos en el Rosario Viviente para poner a nuestros amados sacerdotes bajo la mirada y protección de la Santísima Virgen María.

La misión de los sacerdotes es indispensable para la Iglesia y para el mundo y exige fidelidad plena a Cristo y unión incesante con Él, por eso en este Rosario nos unimos en oración para pedir al Señor la renovación interior de todos los sacerdotes, para que su testimonio evangélico en el mundo de hoy sea más intenso e incisivo.

Así, el Rosario Viviente al que estamos invitando para el 3 de octubre en el Estadio Azul, se convertirá en una plegaria en comunidad, reunida para la oración y el canto, acompañada por una expresión corporal que trata de representar escénicamente el Misterio meditado.

En este Rosario Viviente, recrearemos los grandes momentos de la vida de Jesucristo, todo vivido en fraternidad y en la alegría de la esperanza. Es más que una escenificación, es el Pueblo Cristiano en ración, en alabanza a nuestro Dios Salvador por intercesión de María.

Como en otros años esperamos contar con un mensaje para los asistentes y la Arquidiócesis de México de parte del Papa Benedicto XVI.

En el evento habrá dos ponencias, a cargo de la Sra. Cristina Muñoz y del Pbro. Lic. Julián López Amozurrutia, Rector del Seminario Conciliar de México, quienes nos hablarán de la importancia del sacerdote para el servicio de la Iglesia y del mundo.

Invitamos a toda la comunidad arquidiocesana a que asista a la XVIII edición del Rosario Viviente y juntos elevemos nuestra oración para pedir por los sacerdotes de México y del mundo, para que a imitación de San Juan María Vianey, el Santo Cura de Ars, vivan con sencillez y a plenitud su ministerio.















Datos Generales del Evento:
Rosario Viviente 2009, Sábado 3 de octubre
16:00 hrs. Oración Cantad
18:00 hrs. Rezo del Santo Rosario
19:00 hrs. Adoración al Santísimo
Estadio Azul (Indiana 260, col. Nápoles, Del. Benito Juárez, México, D. F.)
Entrada Libre

Santos Angeles Custodios.



Desde la infancia a la muerte, la vida de humana esta rodeada de su custodia. "Cada fiel tiene a su lado un ángel como protector y pastor para conducirlo a la vida". Desde esta tierra, la vida cristiana participa, por la fe, en la sociedad bienaventurada de los ángeles y de los hombres, unidos en Dios. CIC 336

La vida humana comienza en el momento de la concepción. Es en ese momento que Dios crea nuestra alma y se deduce que es entonces cuando se nos asigna el ángel custodio. Los ángeles custodios están encargados de velar por cada uno de nosotros, protegiéndonos de los peligros y alentando nuestra vida en Cristo. Deberíamos ser agradecidos con nuestro ángel e invocar su protección y guía.

Fundamentos Bíblicos:
Exodo 23, 20-23a: Así habla el Señor: «Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que yo te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti.»

Mateo 18,10: Guardaos de menospreciar a uno de estos pequeños; porque yo os digo que sus ángeles, en los cielos, ven continuamente el rostro de mi Padre que está en los cielos.

San Basilio: "Todo fiel tiene junto a sí un ángel como tutor y pastor, para llevarlo a la vida" (cf. San Basilio, Adv, Eunomium, III, 1; véase también Santo Tomás, S. Th., I, q. 11, a. 3).

La Iglesia recomienda el recurso a su protección.

Oración
Angel santo de la guarda,
compañero de mi vida,
tú que nunca me abandonas,
ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible,
sé que te hallas a mi lado,
escuchas mis oraciones
y cuentas todos mis pasos.

En las sombras de la noche,
me defiendes del demonio,
tendiendo sobre mi pecho
tus alas de nácar y oro.

Angel de Dios, que yo escuche
tu mensaje y que lo siga,
que vaya siempre contigo
hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible,
presencia del cielo amiga,
gracias por tu fiel custodia,
gracias por tu compañía.

En presencia de los ángeles,
suba al cielo nuestro canto:
gloria al Padre, gloria al Hijo,
gloria al Espíritu Santo. Amén.

Himno de la Liturgia de las Horas

La Iglesia celebra la fiesta de los ángeles custodios desde el Siglo XVII. Fue instituida por el Papa Clemente X.


jueves, 1 de octubre de 2009

Thérèse de Lisieux.





escrito por Roberto O’Farrill Corona
jueves, 01 de octubre de 2009
Luego de una prolongada agonía, con intensísimos dolores que provenían de sus pulmones ya deshechos y que recorrían su cuerpo mermado, inhaló todo el aire que pudo, que ya fue poco, para pronunciar la frase inmortal: “No muero… entro en la vida”. Luego miró el crucifijo que sostenía entre sus manos replegadas sobre sí misma, y suavemente dijo: “Te amo, cuánto te amo” y cayó exhausta sobre la almohada, muriendo…


Era el 30 de septiembre de 1897, ella estaba en la enfermería del convento de carmelitas descalzas de la ciudad francesa de Lisieux. Ella no se imaginaba que la ciudad le daría su propio nombre y que sería conocida por siempre como Teresa de Lisieux, tampoco sospechaba que sería beatificada, canonizada, nombrada Patrona de las Misiones, proclamada Doctora de la Iglesia Universal, y que para los franceses sería su más grande tesoro junto con Santa Juana de Arco.


Thérèse Martin Guerin había entrado al convento de Lisieux apenas a la edad de 15 años en respuesta al anhelo que desde su interior le inspiraba ser monja carmelita para casarse con Cristo. Era la más chica de la casa, lucía como toda una monjita, pequeña y revestida de ternura. Su mirada profunda ya reflejaba la presencia de Dios que la inhabitaba y que desde su interior la llamaba para sí. Ella tomó el nombre de Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz. Parece que con su breve vida quiso abarcar toda la vida del Salvador, desde su nacimiento en Belén hasta su muerte en el Gólgota. Ella quiso coexistir en el mundo con Cristo, desde que era niño arrullado por la virgen María, hasta que fue mostrado como el Ecce Homo de rostro doliente. Él se lo concedió.

Nació en Alencón, en la Normandía francesa, el 2 de enero de 1873 y murió 24 años después. En el convento pasó sus últimos 9 años en esta vida, pero esos pocos años le obtuvieron de Jesús, su más grande amor, la vida eterna. Ella lo esperaba, por eso un día les hizo saber a sus hermanas que “con mi muerte haré caer una lluvia de rosas” y luego prometió: “Pasaré mi Cielo haciendo el bien en la Tierra”. Así ha sido, verdaderamente así es. La manera en la que esta hermosa Santa se hace presente en la vida de quien la busca es una cosa que impresiona pues le llena la vida de rosas con su bondadosa presencia. Teresita logra cambiar las espinas que todos llevamos por suaves pétalos que transforman las penas en dulce perfume de flores con aroma a rosas.

Le llamamos Santa Teresita para distinguirla de Santa Teresa de Jesús, la fundadora del Carmelo, Teresa de Avila, aunque con lo de “Teresita” no le hacemos ningún favor porque pareciera que la empequeñecemos. Sin embargo, no creo que a ella esto le importune, pues supo encontrar la grandeza en su pequeñez, de allí que en sus escritos en la “Historia de un alma” desarrollara toda una doctrina, el caminito espiritual.




Santa Teresita explica así su pequeña doctrina: “Comprendo y sé muy bien por experiencia que el reino de los cielos está dentro de nosotros. Jesús no tiene necesidad de libros ni de doctores para instruir a las almas. Él, el Doctor de los doctores, enseña sin ruido de palabras… Yo nunca le he oído hablar, pero siento que está dentro de mí, y que me guía momento a momento y me inspira lo que debo decir o hacer. Justo en el momento en que las necesito, descubro luces en las que hasta entonces no me había fijado. Y las más de las veces no es precisamente en la oración donde esas luces más abundan, sino más bien en medio de las ocupaciones del día…”

Cuando Teresa del Niño Jesús y de la Santa Faz entraba en la vida desde la enfermería de su convento, a la brevísima edad de 24 años, no imaginaba que sus restos-reliquia recorrerían México, llenando de flores este suelo desde el norte hasta el sur, desde que llegara al aeropuerto el 17 de enero, recibida en el Salón Oficial, hasta que su urna fuera embarcada para volar de México a París el 30 de marzo de aquel 2001. Desde dentro de esa urna hermosa en forma de capilla, de madera con bronce y marfil, esta niña mía hizo que en México exclamáramos “Una flor del Cielo visita nuestra tierra” mientras veíamos la conversión de millones de corazones que, luego de haber estado endurecidos por años, al tocar una rosa a sus reliquias, quedaban inflamados de amor, créame, de inexplicable manera.




Aniversario de la fundación del Opus Dei.



San Josemaría Escrivá de Balaguer


El 2 de octubre de 1928 Josemaría Escrivá de Balaguer se encontraba en la Casa Central de los Paúles de Madrid, participando en unos ejercicios espirituales junto con otros sacerdotes de la diócesis. Era un día más del otoño madrileño. Por la mañana, a primera hora, celebró la Santa Misa. Luego, se retiró a su habitación, donde comenzó a releer las notas en las que había ido recopilando durante los últimos años: mociones de Dios, inspiraciones y propósitos de su oración.

Fue entonces cuando vio con total claridad la misión que Dios le encomendaba, aquello por lo que venía rezando desde su juventud.
Usaba siempre el verbo ver para referirse a aquella inspiración divina del 2 de octubre, aquella visión intelectual del querer divino, tal como Dios lo quería y tal como debía ser a lo largo de los siglos

El Opus Dei

¿Qué fue lo que vio? Vio, de modo inefable, a personas de toda raza y nación, de todas las culturas y mentalidades, buscando y encontrando a Dios en su vida ordinaria, en su familia, en su trabajo, en su descanso, en el círculo de sus amistades y conocidos. Personas con el afán de vivir en Cristo, de dejarse transformar por Él, de luchar por la santidad en medio de sus ocupaciones habituales en el campo, en la fábrica o en el despacho, en todas las profesiones honradas de la tierra.

Vio a multitudes aspirando a la santidad. A miles de santos en medio del mundo. Personas que se esforzarían por santificar su trabajo, por santificarse en su trabajo y por santificar a los demás con su trabajo; que lucharían por cristianizar su ambiente con el calor de su cercanía con Cristo; que serían, entre sus parientes y amigos, Cristo que pasa. Personas con un afán grande por llevar la fe y el mensaje cristiano a todos los sectores de la sociedad.

Vio a cristianos corrientes que vivirían con plenitud la vocación recibida en el bautismo. Apóstoles de Cristo, que hablarían de Él con sencillez y naturalidad, esforzándose por ponerlo en la cumbre de las actividades humanas, viviendo gozosamente su participación en el sacerdocio de Cristo y ofreciendo a Dios cada día el sacrificio santificante de su propia existencia.


Vio un camino de santidad y de apostolado para servir a la Iglesia. Eso, que no tenía nombre aún, era Iglesia y para la Iglesia. La Voluntad de Dios estaba clara: Dios quería abrir un panorama vocacional en medio de la calle para su Iglesia, dirigido a personas de todas las edades, estados civiles y condiciones sociales. Era un nuevo horizonte eclesial que prometía frutos abundantes de santidad y de apostolado en toda la tierra


Don Josemaría, emocionado, se arrodilló mientras las campanas de la cercana iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles repicaban en el día de su fiesta. “Tenía yo veintiséis años, la gracia de Dios y buen humor, y nada más. Y tenía que hacer el Opus Dei”.

Un nuevo camino en la Iglesia

Se informó prudentemente sobre otras realidades de la Iglesia para comprobar si existía ya alguna con las características que Dios le había hecho ver. Hizo pesquisas, escribió pidiendo información sobre otras iniciativas eclesiales..., pero al fin, ante la evidencia de la originalidad del mensaje que había recibido, se rindió. Dios quería que fuese él quien abriera ese nuevo camino dentro de la Iglesia.

Comenzó a reunir personas —estudiantes, profesionales, sacerdotes— a las que fue transmitiendo ese ideal, esa misión que Dios le había encomendado. Les aseguraba con una fe sin fisuras que aquello se haría realidad. Con tanta fe hablaba, que uno de los que le escucharon durante aquel tiempo comentaría años después:
“Pero, ¿tú crees que eso es posible?— le decía yo.
Y él me contestaba: —Mira, esto no es una invención mía, es una voz de Dios—.
Y, fiel a esa voz, aquel sacerdote, pobre, humilde, sencillo y desconocido, se entregaba con su alma y con su vida a un empeño gigantesco, alentado sólo por una fuerza sobrenatural que le impulsaba poderosamente”.

Solicitaba oraciones a todas las personas que conocía, porque se daba cuenta de la desproporción abismal que mediaba entre la Voluntad de Dios y sus cualidades personales. Para llevar a cabo su misión —lo sabía bien— debía identificarse totalmente con la Voluntad divina; no bastaba con que fuera un sacerdote bueno: debía ser un sacerdote ¡santo!

Durante ese tiempo, estuvo atendiendo espiritualmente en el lecho de muerte a una dama apostólica, se llamaba Mercedes Reyna y falleció con fama de santidad. “Sin haberlo pensado de antemano —escribió en sus Apuntes íntimos—, se me ocurrió pedirle lo siguiente: Mercedes, pida al Señor, desde el cielo, que si no he de ser un sacerdote, no bueno, ¡santo!, me lleve joven, cuanto antes. Después, la misma petición he hecho a dos personas seglares —una señorita y un muchacho—, que todos los días en la Comunión renuevan ante el buen Jesús esa aspiración”.

Las instituciones católicas de aquella época solían ser femeninas o masculinas, y el joven fundador pensaba que debía llevar a cabo aquel empeño de Dios sólo con hombres. Pero el 14 de febrero de 1930 recibió una nueva gracia interior que le hizo profundizar en la luz fundacional del 2 de octubre. Comprendió, mientras celebraba la Santa Misa, que debía comenzar el apostolado del Opus Dei también entre las mujeres. Labor que sería fecundísima y trascendental, porque, como diría el fundador, “la mujer está llamada a llevar a la familia, a la sociedad civil, a la Iglesia, algo característico, que le es propio y que sólo ella puede dar: su delicada ternura, su generosidad incansable, su amor por lo concreto, su agudeza de ingenio, su capacidad de intuición, su piedad profunda y sencilla, su tenacidad...”

Nuevos horizontes apostólicos

Soñaba con inmensos horizontes de apostolado y evangelización, convencido de que la Voluntad de Dios se haría realidad, y de que muy pronto miles de cristianos se esforzarían por poner a Cristo en el corazón de los afanes humanos. Dios quiso confirmarle en su esperanza con nuevas y repetidas mociones interiores. Una de ellas tuvo lugar el 7 de agosto de 1931, cuando celebraba la Santa Eucaristía:

“Creo que renové el propósito de dirigir mi vida entera al cumplimiento de la Voluntad divina: la Obra de Dios (propósito que, en este instante, renuevo también con toda mi alma). Llegó la hora de la Consagración: en el momento de alzar la Sagrada Hostia, sin perder el debido recogimiento, sin distraerme —acababa de hacer in mente la ofrenda del Amor Misericordioso—, vino a mi pensamiento, con fuerza y claridad extraordinarias, aquello de la Escritura: et si exaltatus fuero a terra, omnia traham ad me ipsum (Jn 12, 32). Ordinariamente, ante lo sobrenatural, tengo miedo. Después viene el ne timeas! , soy Yo. Y comprendí que serán los hombres y mujeres de Dios, quienes levantarán la Cruz con la doctrina de Cristo sobre el pináculo de toda actividad humana... Y vi triunfar al Señor, atrayendo a Sí todas las cosas.

A pesar de sentirme vacío de virtud y de ciencia (la humildad es la verdad, sin garabato), querría escribir unos libros de fuego que corrieran por el mundo como llama viva, prendiendo su luz y su calor en los hombres, convirtiendo los pobres corazones en brasas, para ofrecerlos a Jesús como rubíes de su corona de Rey”.

martes, 29 de septiembre de 2009

Curso gratuito de Creatividad este sábado‏

El Consejo Corpus Christi de los Caballeros de Colón te invita a un curso sobre

La creatividad: Una herramienta para resolver problemas

Impartido por los ings. Alberto Quiroga, Director de Proyectos de SICAA y Moisés Mirelles, Director General de Lúdica

Para todos nosotros es común tener problemas y es parte de nuestra vida tratar de resolverlos. En muchos casos, no existe un libro con las respuestas y éstas deben salir de nuestro ingenio. Con este curso, conocerás de una manera divertida y entretenida como todos podemos ser más creativos de lo que imaginamos…

¿Cuándo será?

El sábado 3 de octubre del 2009

¿En dónde?

En el salón del Consejo, Lidia 100 primer piso, col. Guadalupe Tepeyac. G.A. Madero D.F. Estamos a unos metros de Av. Noé, atrás del templo de Corpus Christi

¿La hora?

Estaremos desde las 4 de la tarde hasta las 8 de la noche

¿Qué llevo?

Te recomendamos traer lápiz o pluma y cuaderno, si gustas cooperar con galletas o bocadillos son bienvenidos pero sobre todo y lo más importante, ganas de aprender y de pasar un rato agradable.

¿Cuánto cuesta?

Nada, aunque parezca increíble no cobramos porque aunque los intructores son profesionales, conseguimos su apoyo para ofrecerte un servicio gratuito como una manera de colaborar para el bien de todos.

¿Debo reservar?

Si confirmas tu asistencia nos ayudas para tener una idea aproximada de la gente que asistirá y estar preparados en cuanto al material y la logísitica del curso, pero si por alguna razón no pudieras confirmar, de todas maneras eres bienvenido(a) el día del curso.

¿Puedo ir con mis hijos?

Si tus hijos tienen 12 años o más, pueden asistir al curso. Si son pequeños, también los puedes traer, pues tendremos actividades recreativas para ellos.

Si tienes alguna duda, por favor escribe a ccorpusch@hotmail.com o marca al 04455-3101-8531 con Alberto Quiroga

“Sirviendo a uno, sirviendo a todos”